Entrevista a Asier Altuna, director de Amama

asier_altuna2¿Qué te ha motivado a hacer esta película?
Hace tiempo tenía la necesidad de hacer una película sobre el caserío. Es algo personal. Toda mi infancia y hasta los 20 años he vivido en el caserío y tenía siempre en mi cabeza imágenes y situaciones que necesitaba plasmar de alguna manera.
Creo que ya en el primer corto que rodamos en 1997, Txotx!, había un imaginario muy ligado al “caserío”. Me ha perseguido desde que comencé a hacer cine y que ahora ya he podido desarrollar completamente.
Quería hacer un homenaje a ese mundo rural; es un mundo complejo, no pretendo idealizarlo, tiene sus cosas buenas y malas, pero ahora mismo está en un proceso de mutación y tal y como yo lo he conocido desaparece.

¿Cuál es la idea principal de la película?
La idea principal de la película tiene que ver con la transmisión. Por mucho que haya una ruptura con
tu anterior generación, los lazos que nos unen a nuestros antepasados son tan potentes que la cadena
no se rompe fácilmente. Cualquiera tenemos datos y sabemos detalles de la vida de al menos
tres y hasta cuatro generaciones hacia atrás, de nuestra bisabuela o tatarabuela, fácilmente
remontamos 200 años siguiendo la memoria de la familia, y cuando pienso que 80 abuelas nos llevan
5.000 años atrás en el tiempo… ¿Cómo vivía esa abuela? ¡Vamos directamente al Neolítico! Estoy
seguro de que algo de ahí se ha ido transmitiendo de generación en generación y ha llegado hasta
nuestros días, esas abuelas han velado por que llegue hasta nosotros su conocimiento de la vida.

¿Cómo ha sido el proceso de escritura del guion?
Ha sido un largo proceso de maduración en el que he ido desarrollando la idea del guion desde
la comedia hacia el drama y hacía que la acción se provocara dentro del caserío, que surgiera
del enfrentamiento entre sus moradores, de los conflictos entre generaciones, padres-hijos, por la
forma tan dispar que les ha tocado de enfrentar la vida. Conforme avanzaba en la escritura me
fui decantando por una historia intimista. En este proceso me llegó un poema de Kirmen Uribe, que
resumía perfectamente en dos párrafos la historia que yo quería contar. Los problemas de comunicación de un padre y su hija y la vía que encuentra el padre para llegar a trasmitir su amor por la
hija, tan poética, tan cinematográfica, y decidí que ese poema formara parte del eje narrativo de la
película.
A partir de ahí los personajes se fueron creando en torno a ese conflicto de comunicación.
Entonces le pedí a Michel Gaztambide que me ayudase, y él fue supervisando las versiones, me
iba dirigiendo señalando los puntos débiles para llegar a la esencia, así fui quitando artificio, tanto
en diálogos como en imágenes. Al final del proceso, cuando preparaba el rodaje
entró Telmo Esnal. Él ha sido una persona clave para rematar el guion, Telmo me asesoró en cómo
llevar a imágenes todo lo que había escrito y me ayudó a terminar de pulir la historia eliminando
las secuencias que sobraban, los diálogos que no aportaban nada.
He acabado haciendo una película con muy pocas palabras. Ha sido la propia historia la que me ha
llevado ahí. Y me gusta, es un cine que me gusta, contado principalmente con imágenes.

Amama_Abuela¿Qué tiene la película de experiencia autobiográfica?
En AMAMA hablo de un mundo que conozco bien, el caserío, yo he vivido en el caserío y he experimentado
también la ruptura con la generación anterior. En mi proceso vital está romper con el
mundo rural tradicional y montar mi vida en la ciudad.
Por lo demás, las tramas y los personajes, son totalmente ficticios. Soy una persona muy imaginativa,
y toda mi vida he estado imaginando, más allá de lo que había en mi entorno yo imaginaba
cosas, y todo eso de alguna manera está ahora en la película.

En AMAMA tiendes mucho a contar con imágenes muy potentes, metafóricas casi, algo que es
común también a otros trabajos tuyos anteriores.
Sí, porque tengo muchas imágenes en la cabeza que necesito sacar, convertir en película. Generalmente
me van rondando bastante tiempo, y les voy encontrando ubicación en las películas,
por ejemplo la imagen de un niño con todo el peso de la familia, de sus antepasados, sobre sus
hombros, como un harrijatzotzaile, levantador de piedras, que lo que aguanta en sus hombros es la
herencia familiar: eso es algo que tenía que meter de alguna manera en la película.
Además hay imágenes relacionadas con el caserío que tengo muy idealizadas porque forman parte
de mis recuerdos felices de infancia, como la recogida de hierba en verano, algo que yo relaciono
con unos días de reunión familiar, trabajo en comunidad y limonada fría: me ha gustado llevar
eso a la película.
En esta película también está toda la historia metafórica de los colores para hablar del rol familiar
que nos asignan nuestros mayores. Eso también es algo que me persigue desde la adolescencia, es
una manera de hablar desde la metáfora de algo que para algunos ha podido ser un peso terrible,
acarrear con el destino que le han designado sus progenitores.

¿Qué importancia tiene la naturaleza en esta película?
Al estar localizada en un entorno rural la naturaleza era fundamental. El caserío es mucho más que
un edificio, son todas las tierras que le rodean, los prados, campos de cultivo, huerta, frutales, bosque.
Y por esto necesitaba que la naturaleza evolucionara conforme avanzaba la historia, empezamos
en primavera-verano y mientras evoluciona el conflicto nos metemos en el otoño-invierno. Fue
muy importante rodar respetando los tiempos de la naturaleza para captar los cambios de colores
en el paisaje, la evolución de los árboles y frutos. Hemos llegado a estar horas esperando una tormenta,
que entrara la niebla, o la luz perfecta del amanecer. Quería que la crudeza y la belleza de la naturaleza que rodea un caserío se plasmaran en la película. Estoy contento, creo que lo hemos
conseguido. Aunque rodar la naturaleza siempre tiene un punto decepcionante, nunca eres capaz
de captar todo lo que te da.

Cuéntanos algo más sobre el recurso de que Amaia, la protagonista, sea artista.
Para Amaia ser artista no es un capricho, es una necesidad vital. A veces es la única manera de
hacer frente a todos estos cambios que se están dando en la sociedad. Yo mismo hago películas
para crecer como persona, para entenderme más a mí mismo. Amaia recurre al arte para entender
a su familia, necesita fotografiar a su abuela para hacer frente a los cambios, a esa ruptura con lo
anterior que esta viviendo. Y no es la única artista en esa casa. De alguna manera también Tomás lo
es y el caserío, su obra de arte. Entiendo el arte como ejercicio de transformación. Tomás transforma
su entorno mientras va creciendo, evolucionando, y el caserío va cambiando a través de él.

asier_altuna1

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