Imanol Uribe habla de ETA en su última película

TFGP.Imanol Uribe (El Salvador, 1950) suda estos días la canícula madrileña en clase de pilates. Tiene la costumbre de ponerse en forma antes de afrontar un rodaje, «donde por término medio duermes de dos a cuatro horas diarias». A principios de noviembre viajará al Cabo de Gata, en Almería, y el resto del mundo dejará de existir. Afrontará su decimotercer largometraje de ficción con la serenidad de quien «cierra un círculo». El autor de “El proceso de Burgos”, “La fuga de Segovia”, “La muerte de Mikel” y “Días contados” -algo así como el cronista oficial de los “años de plomo” en Euskadi- termina con ETA en “Lejos del mar”.

 
Uribe, que siempre ha querido entender a través del cine cómo era la realidad de un país que no conoció de niño, regresa al tema del terrorismo con una historia que tenía pensada «desde hace mucho», pero que ha concretado en un guion escrito junto a Daniel Cebrián en dos meses de febril escritura. Dos actores de primera fila serán los protagonistas de “Lejos del mar”. Eduard Fernández es un etarra que sale de la prisión de Soto del Real tras cumplir parte de su condena por aplicación de la “doctrina Parot”. Decidido a dejar atrás su pasado, huye a tierras almerienses en busca de un amigo, un preso común al que conoció en la cárcel. Pero no contaba con enamorarse de la hija de una de las víctimas de sus atentados (Elena Anaya).

 

«Es una historia ambientada en el presente y protagonizada por alguien que solo quiere alejarse de todo y olvidar», describe el realizador, que no quiere hablar demasiado de la trama. «La violencia en Euskadi ha vivido momentos diferentes, y este es el momento de volver a hablar de ella, sin estar sujeto a una realidad diaria y cambiante». La productora sevillana Maestranza Films (“Celda 211″, “Invasor”) está detrás de un filme que su autor quiere rodar con discrección y que define como «una historia íntima, de amor». Los desolados parajes de Gata, donde el Mediterráneo abraza desiertos y secarrales, funcionan como trasposición del estado anímico del protagonista. Habrá una única escena en San Sebastián.

 

En el origen de “Lejos del mar” está “La casa del padre”, una cinta que Uribe intentó rodar en los 90 y para la que llegó incluso a buscar localizaciones. «Hablaba de un País Vasco sin violencia y de los efectos que esos odios, como un eco, rebotaban en el futuro. ¿Cómo se perdona? ¿Cómo se pasa del rencor a la cotidianidad?». Para el director de “El rey pasmado”, «tan importantes son las películas que se hacen como las que no se hacen». “Lejos del mar” le permite sanar heridas con personajes «más adultos» que los de su frustrado largometraje de hace dieciséis años, cuando las pistolas de ETA todavía no habían callado. «Digamos que ahora el tema es más asequible porque el conflicto ha quedado “desactivado”», aclara.

 

Un historiador que repase la filmografía de Imanol Uribe constatará cómo la percepción social de la banda terrorista ha ido variando con los años. Su documental sobre el Proceso de Burgos y, ya desde la ficción, “La fuga de Segovia”, se rodaron en plena Transición, cuando la admiración hacia la lucha antifranquista dibujaba a los etarras como bravos guerrilleros. “La muerte de Mikel”, el título más exitoso de su autor y el filme vasco con mayor repercusión social de todos los tiempos, ya denotaba una cierta decepción hacia una sociedad intolerante. En 1994, “Días contados” se atrevía a jugar con el mito de Carmen, con un don José miembro de la organización armada y una heroína yonqui y marginal.
«El tema de ETA tiene muchas aristas y formas de abordarlo», reconoce el realizador, uno de los rostros de aquella campaña de “Ven y cuéntalo” auspiciada por Rosa Díez cuando era consejera de Turismo del Gobierno vasco. Uribe regresa a territorio conocido dos años después de revisitar la Guerra Civil en “Miel de naranjas”, un filme que pinchó en la taquilla y con el que se despidió de la producción el actual presidente de la Academia de Cine, Enrique González Macho. «Producir hoy es un acto de heroísmo, pero si tienes una historia potente las cosas siempre acaban saliendo. Además, esta no es una producción cara», detalla Uribe, que se levantaría todos los días de su vida para rodar. ¿Y el bombazo de “8 apellidos vascos” ayudará a “Lejos del mar”? «En ese éxito algo tiene que ver reírse de un tema del que hasta hace poco no se podían hacer bromas», zanja el director.

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