Consejos de J.P. Morgan para salvar el cine español

Cine2Nadie da duros a cuatro pesetas, y menos los bancos. Así que cuando una entidad financiera entra en el negocio del cine es porque confía en la rentabilidad económica del séptimo arte. Así lo entienden en J.P. Morgan, que tiene una división dedicada al mercado del cine y el entretenimiento. Su misión no es otra que ayudar a Hollywood a buscar financiación en el arranque de los proyectos, cuando las películas sólo son una idea sobre el papel. Son los intermediarios entre el dinero y el artista.

David Shaheen, responsable de la división cinematográfica de J.P. Morgan, ha asesorado y ayudado a buscar financiación a estudios como LionsGate, MGM Studios o Legendary Pictures, entre otros muchos. Shaheen ofreció una masterclass esta semana en Madrid, organizada por la U-Tad (Centro Universitario de Tecnología y Arte Digital) y el estudio de animación Ilion, en la que analizó el estado del mercado del cine y proporcionó unas cuantas claves de financiación para que el cine español (o el de cualquier otro país) sea competitivo.

Deducciones fiscales

La Spanish Film Commission manifestó hace poco su voluntad de que España se convierta en un gran plató mundial. Sin embargo, las deducciones fiscales para atraer rodajes siguen siendo ridículas respecto a otros países como Alemania o Italia, donde llegan hasta el 40%.
David Shaheen tiene claro que esa es la senda a seguir. Preguntado por El Confidencial sobre qué modelo de industria necesita nuestro cine, Shaheen apostó por las excepciones fiscales como elemento clave: “En California no hay deducciones y nadie está yendo a rodar allí, los proyectos se van a Luisiana o a Nueva York. Si atraes rodajes creas una infraestructura para que vengan más proyectos, y así estas creando más empleo, más industria y atraerías talento a España”, añade.

Shaheen cree que en el caso español la deducción no necesita ser tan alta como en otros países, aunque sí acercarse. Nuestro país tiene otros valores añadidos que lo hacen atractivo para la industria del cine: el sol y el actual bajo coste de vida, que haría que las productoras ahorraran costes a la vez que revirtieran positivamente en la economía española.

Mientras esto no suceda se seguirán perdiendo oportunidades de negocio. “Ocurre lo mismo con los bancos: si otra entidad te ofrece más por tu dinero, los clientes se van a ir. Los productores son oportunistas e irán donde el coste de producción sea más barato; dirán que no, pero siempre miran donde hay más deducciones fiscales”, explica.

Distribución internacional

Los productores son oportunistas e irán donde el coste de producción sea más barato, dirán que no, pero siempre miran donde hay más deducciones fiscales
En su masterclass, David Shaheen recalcó la siguiente frase: “La llave para el éxito está en la distribución global”. El financiero explicó que muchas películas recuperan antes del rodaje el coste de producción gracias a las ventas internacionales. Un filme con una distribuidora atada a él desde el comienzo se financiará más fácilmente.

Ahí está la clave del trabajo de J.P. Morgan, en hacer un buen packaging (presentación del proyecto), atractivo para muchos mercados: “Es muy difícil encontrar financiación para una película que se estrena en un solo territorio”, explica Shaheen, que pone como ejemplo europeo de éxito a la empresa EuropaCorp. La productora francesa de Luc Besson busca siempre rodar películas atractivas internacionalmente, lo que genera inversión americana y facilita su estreno en EEUU y otros mercados potenciales.

Coproducciones

Las películas con más posibilidades de cruzar nuestras fronteras son las coproducciones. Aliarse con otro país para levantar un proyecto asegura el estreno en al menos dos países. En España se empieza a creer en esta fórmula. Hemos dado el salto de producir con países latinoamericanos a hacerlo con empresas americanas o canadienses. Ejemplos recientes: Enterrado (Rodrigo Cortés, 2010), Los otros (Alejandro Amenábar, 2004) o con una participación menor, Mamá (Andrés Muschietti, 2012) y El reino de los cielos (Ridley Scott, 2005).

Según David Shaheen, el cine español debería utilizar más el arma de la coproducción.

Cine de animación

Shaheen sacó a relucir el cine de animación en varias ocasiones, una industria que empieza a encontrar su lugar en España, con empresas como Ilion (Planet 51 y la nueva entrega de Mortadelo y Filemón) luchando por crear proyectos con vocación internacional.
No obstante, la animación es un mercado cada vez más competitivo, con dos empresas que han conseguido crear marca como Pixar y Dreamworks, por lo que cuesta hacerse un hueco. Éxitos como el de Gru, mi villano favorito, del estudio independiente Ilumination, han probado que con productos frescos y de calidad el público responde. La clave está en poder competir técnicamente con los dos grandes del negocio.
Según Shaheen, el cine de animación es uno de los que mejor funciona comercialmente, ya que su resultado económico no depende sólo del éxito en taquilla: “Los filmes de animación se venden mundialmente, son un éxito en plataformas de pago, en Video on Demand, venden merchandising, se compra el DVD; eso no pasa con las películas de acción real”, zanjó el ejecutivo.

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