“Corazón de león” logra el segundo mejor debut argentino del año tras “Metegol”

descargaLa película de Marcos Carnevale protagonizada por Guillermo Francella “Corazón de león” se convirtió el pasado fin de semana en el segundo mejor arranque para el cine argentino este 2013, tras la producción animada de Juan José Campanella “Metegol / Futbolín”. La comedia nacional, coprotagonizada por Julieta Díaz, fue la más vista de todas las proyectadas en el país en su primer fin de semana, con 382 000 espectadores, según datos de Ultracine.

De esta manera, supera la cinta de Carnevale a “Tesis sobre un homicidio”, de Hernán Goldfrid, interpretada por Ricardo Darín (compañero de Francella en “El secreto de sus ojos”), que logró en enero 206 000 espectadores, también en sus cuatro primeras jornadas de explotación. Incluso superó al máximo suceso argentino del año anterior, liderado por el astro de la televisión y el cine Adrián Suar, “Dos más dos”, que consiguió 246 000.

“Corazón de león”, que se ha convertido en estos primeros días en el mayor éxito comercial de su realizador, por delante de “Viudas”, “Elsa y Fred” y “Anita”, se estrenó en 230 salas, 28 menos que “Metegol / Futbolín” el pasado julio, pero ésta logró en su primer fin de semana 418 000 entradas vendidas, que es hasta la fecha el mayor récord del cine nacional en toda su historia.

Los observadores calculan que la comedia romántica de Carnevale y Francella podría superar el millón de espectadores al final de su andadura.

Coescrita por su realizador junto a Betiana Blum, “Corazón de león” es la historia de Ivana Cornejo (Julieta Díaz), una exitosa abogada dedicada a los litigios de familia. Desde hace tres años está divorciada de Diego Bisoni (Mauricio Dayub), también abogado y socio del estudio Cornejo/Bisoni. Tras la pérdida de su celular, Ivana recibe la llamada de alguien que lo encontró, con intenciones de devolvérselo. Es León Godoy (Guillermo Francella), un arquitecto de gran renombre con una personalidad arrolladora: simpático, galante, carismático… y también divorciado.

En la charla telefónica que mantienen se establece una empatía inquietante y ambos sienten un inmediato interés. Durante esa misma charla coordinan para encontrarse al día siguiente en una confitería y allí concretar la devolución del celular. Ivana es la primera en llegar. Unos minutos más tarde arriba León y, al verlo, Ivana queda perpleja. León es todo lo que ella percibió, pero mide 1,36m. Es el hombre perfecto, pero… casi un enano.

A partir de ese encuentro, Ivana buscará superar esos cuarenta y cinco centímetros que le faltan al hombre de su vida. Así se enfrentará a las convicciones de una sociedad implacable y a sus propios prejuicios, que exigen a los hombres el éxito económico, profesional y esos ineludibles ciento ochenta centímetros de altura.

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