Más allá de la crisis

imagesLa crisis de las salas de cine españolas tiene causas obvias, como la crisis económica (con la errónea subida del IVA), la piratería o la competencia de tipos de ocio más acordes con la coyuntura estacional particular. Pero no debemos aceptar un análisis superficial de un problema casi exclusivo de España, pues aunque en ciertos países se ha dado un retroceso significativo de la afluencia a salas, en otros como Estados Unidos, Inglaterra o territorios emergentes en lo que se refiere a la exhibición como China o Rusia, las cifras son envidiables.

La política de distribución y exhibición en España lleva siendo obsoleta desde hace años, basada en fundamentos que hace ya tiempo han quedado superados por las dinámicas de producción y lanzamientos internacionales. Ello ha provocado una situación que difícilmente podía superar la crisis económica, pues la oferta de nuestras salas se ha quedado obsoleta en la mayoría de los casos. Se ha ido diluyendo la creación del evento como fórmula para convertir el hecho del ir al cine en algo especial, a base de una acumulación masiva de producto lanzado mediante una hiperinformación multimediática que produce mas confusión que interés.

Muchos cines ya no programan, palabra mucho mas decisiva de lo que parece y que implica una catalogación de targets y objetivos que segmentan la distribución de los productos y los hacen asimilables al receptor final. Los circuitos de arte y ensayo han terminado siendo fagocitados por una oferta en V. O. mainstream a causa de la falta de llegada de verdadero producto de autor o el rechazo al mismo. Si a todo ello añadimos la lógica precaución e incluso temor de muchos empresarios a una ruina anunciada, vemos que la oferta de nuestras salas resulta en ocasiones casi uniforme -a pesar de esfuerzos encomiables aislados-, cerrándose la puerta a los posibles vectores de solución de la crisis como la apuesta por grandes formatos a un precio asequible (salas IMAX, 3D) así como la conjugación en paralelo de nuevas formas de distribución y exhibición de un producto medio y limitado en plataformas públicas y domésticas.

Y algo importante es la educación de un espectador que, en su mayoría, ha perdido el interés por ir a las salas (no por el cine) y por el debate cinéfilo, lo que lleva a una cinefagia absurda a veces saciada por materiales piratas que no solo apuñalan a la industria con cada descarga, sino que desvirtúan el mensaje mediante reproducciones adulteradas de modo lamentable. Volver a introducir en el espectador el gusto por el cine, desde el más comercial al mas experimental, convertir en masivo lo que ya ocurre en territorios cercados (festivales de cine, redes sociales o manifestaciones fan) es un objetivo viable en un momento en que el cine y la cultura audiovisual son más ricas, diversas y cambiantes que nunca.

El cine está vivo si llega a receptores que interactúan, si esa masa social que existe y se manifiesta en festivales y eventos periódicos es nutrida por una oferta innovadora, amplia y con criterios programáticos flexibles, operando desde una educación de la mirada que debe prescindir del lugar común, ser capaz de atreverse formal y conceptualmente en territorios a veces incómodos, experimentales y de cambio, sin cometer despropósitos, sabiendo que hay una industria que, además de procurar ocio y cultura, debe tener beneficios para crear a su vez posibilidades de oportunidades y crecimiento del sector.

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: