Pepe Sancho fallece a los 68 años

jose_sanchoJosé Asunción Martínez Sancho, nacido en Manises en 1944, dedicó cincuenta años de su vida al oficio de actor. Alternó papeles en teatro con apariciones en películas, a la vez que dio vida a múltiples personajes televisivos, caracteres que le hicieron muy conocido para el gran público. Pepe Sancho, nombre con el que era conocido en la profesión, ha fallecido en la Fundación Instituto Valenciano de Oncología a raíz de un rebrote del cáncer que padeció hace ya algunos años. Deja tras sí uno de sus mantras personales sobre el no concebir a un actor que se especializase en un solo medio –“Somos como los corredores. Debemos probar en pista dura y en tierra batida para aprender”–. Buen ejemplo de ello fue su trayectoria.

La llegada a Madrid desde su Valencia natal estuvo plagada de anécdotas. Nada más llegar a la capital, fue a Sevilla Films donde ideó un plan para poder colarse en los estudios cinematográficos. Tras el paso del coche de Arturo Fernández, cogió un paquete de cigarrillos y le dijo al conserje que el señor Fernández se había dejado el tabaco en el bar de al lado. Pasó y se quedó como figuración de la película que en esos días se rodaba –”Ahí mismo decidí que no volvería a mi pueblo a no ser que ya fuera actor”–.

Después de esos inicios accidentados, el intérprete valenciano trabajó en más de 100 obras de teatro, unas 70 películas y tuvo decenas de apariciones en series de televisión, entre las que destacan Cuéntame cómo pasó, Turno de oficio, o Colegio Mayor. Pero sobre todo, fue ‘El Estudiante’ en Curro Jiménez, espacio que le permitió, en multitud de ocasiones, dar la réplica a Sancho Gracia, desaparecido también el pasado agosto a causa de la misma enfermedad. Fue definitivamente este personaje, a mediados de los setenta, el que le hizo reconocible para el gran público que seguía desde casa las andanzas de estos bandoleros andaluces. En 2011 fue Rubén Bertomeu en Crematorio, serie inspirada en la novela homónima de Rafael Chirbes y dirigida por Sánchez Cabezudo en la que se metió en la piel de un constructor sin escrúpulos.

En sus inicios en la pantalla grande, Sancho trabajó en pequeño papeles con José María Elorrieta (El hombre de la diligencia y Fuerte perdido),  Vicente Escrivá (Visanteta, estáte quieta)  y Ramón Torrado (Con ella llegó el amor y Amor a todo gas). Recibió órdenes de Carlos Saura en El dorado y ¡Ay, Carmela!, de Josefina Molina en La Lola se va a los puertos, de Luis García Berlanga en Todos a la cárcel y París Tombuctú, y de Pedro Almodóvar en Hable con ella y Carne Trémula. El cineasta manchego le ofreció el personaje de Sancho, policía crápula y maltratador que en una escena clave del largometraje abofetea a Clara, personaje interpretado por Ángela Molina. Este papel le pemitió alzarse con el Goya a la Mejor Intepretación Masculina de Reparto en 1997. Otros directores que contaron con él en sus historias fueron Vicente Aranda (Libertarias), Icíar Bollaín (Flores de otros mundo) y Mariano Barroso (Los lobos de Washington), entre otros.

Las tablas le proporcionaron numerosas satisfacciones personales y éxitos notables de crítica y público. Habitual del Teatro Romano de Mérida durante varias décadas, debutó en 1963 con unas letras escritas por Alejando Casona –Los árboles mueren de pie–. Seis años después crearía una compañía en la que trabajaron actrices como Ana Mariscal y María Asquerino, que también ha fallecido esta misma semana. A lo largo de los años, se subió al escenario para estar en La Chunga, de Mario Vargas Llosa; Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar; y en el Enrique IV, de Luigi Pirandello, obra en la que siempré declaró haberse encontrado con más dificultades. En 2012, en los Teatros del Canal de Madrid, dirigió e interpretó Los intereses creados, de Jacinto Benavente.

Voz indiscutible de nuestro panorama actoral, iba a subirse este febrero a las tablas con La amante inglesa, obra de Marguerite Duras y dirigida por Natalia Menéndez que, hasta el 10 de marzo puede verse en las Naves del Español. Una semana antes del estreno, Sancho canceló su participación en esta obra en la que compartía plantel con Gloria Muñoz y José Luis Torrijo tras serle detectada una afonía por una cuerda de voz paralizada. Su personaje en la obra fue finalmente asumido por José Pedro Carrión. Natalia Menéndez, directora de la obra que finalmente no pudo protagonizar, le ha definido como “un gran actor de raza, nunca se callaba nada y tenía un sentido del humor enorme”.

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